Nuestra compañera Alicia manda esta historia desde Kopán
Mayo 19, 2008
Un verdadera historia de amor.
En medio de todo este movimiento, una historia de amor se desarrolla en la clínica de Kopán, una historia que vale la pena contar y sentir, el solo hecho de vivirla de cerca le da sentido a toda la teoría para vivir el amor en la practica.
Lhundrup Pasam y Lhundrup Lektrup son dos niños de 11 años de edad, monjes los dos o como les llaman aquí, Lamas. En enero de este año les fue detectada Tuberculosis Meningitis, la cual atacó sin misericordia sus cuerpecitos, dejando a los dos en estado de coma, con casi nulas esperanzas de vida y con sus facultades mentales dañadas; el medico que apoyo su tratamiento, diagnosticó que no había nada por hacer, tal vez dar apoyo a las mamas, mientras lo inevitable sucedía.
Así conocimos Nangpel y yo a Lhundrup Pasam; se encontraba postrado en cama, la mitad del tiempo sedado y la otra mitad sufriendo de dolores en su espalda, piernas y cuerpo en general, esto era evidente por su llanto desconsolado durante el día o la noche, y a pesar de que las condiciones de la clínica son increíblemente precarias, para la mamá de Lhundrup Pasam es un maravilloso lugar para cuidar a su hijo, ya que el monasterio le provee de este espacio, de los medicamentos y de los alimentos.
Jangen Tama la mamá de Pasam que cuida de él día y noche sin más ayuda que su mala, sus oraciones y cantos hace suceder los milagros día tras día, su enorme fe ha sido para nosotros fuente de inspiración y entereza, su inquebrantable voluntad y lucha nos muestran el valor del amor, la compasión y la practica; esto es Dharma puro en acción. La belleza de su corazón no tiene limites y la fuerza de su amor no conoce cansancio.
A Pasam se le había diagnosticado estado vegetativo, sus piernas y brazos habían perdido por completo su tono muscular y constantes calambres lo agobiaban, su madre no reconoció jamás la derrota y mientras recita Om Mani Padme Hum cubre al pequeño con el humo del incienso antes de darle el medicamento, frota con aceite amarillo azafranado todo el cuerpo de Pasam , una y otra y otra vez. Le canta mientras duerme toda clase de mantras, lo mima beso tras beso, caricia tras caricia y le pide reaccionar; le habla fuerte cuando se queja y lo toma entre sus brazos abrazando su dolor, no da tregua , ni descanso, ni desaliento. Cada día le gana terreno a la enfermedad y empieza a ganar la batalla.
Estas semanas al lado de Lhundrup Pasam nos han dado la enseñanza más fuerte de la fe en el Buda , la confianza en el Dharma y la fuerza de la Shanga; hemos llegado a prestar nuestra ayuda y hemos recibido felicidad tras felicidad. Nuestra la labor ha sido muy pequeña y nuestra ganancia enorme, hemos tenido la fortuna de ver como sale adelante este chiquito, en días pasados le llevamos una pelota que le devolvió el espíritu del juego que tiene cualquier niño y a la mamá la risa que una madre tiene cuando ve la felicidad de su hijo. Sus manos cada vez son más fuertes con la izquierda puede sostener y atrapar la pelota, comer una galleta o plátanos, pasar lentamente las cuentas del mala y lo más hermoso puede acariciar nuestro rostro con tanto amor y ternura como la del mismo maestro. Con sus piernas empieza a tener reflejos , con su rostro hace muecas para nosotros y con su corazón nos regala toda la fe y alegría que podemos necesitar al ver como, cada vez que recitamos para el la toma de refugio, los ofrecimientos de mandalas o la oración de peticiones a Lama Tsongkapa, su rostro se ilumina y sonríe
Cada día estar con Pasam y su madre es una lección de amor y paciencia; y mientras nosotros tratamos inexpertamente de ayudar con nuestro esfuerzo y alegría ofreciéndole un baño, un masaje, la recitación de mantras o solo la presencia para que su madre pueda salir uno momentos a tomar aíre fresco o descansar- su descanso es ir a la estupa a seguir orando. A cambio de esto tan pequeño ellos bañan nuestros momentos de escepticismos de fe, le dan un masaje a nuestra voluntad, disipan con su esfuerzo nuestro cansancio y endulzan con su sonrisa nuestra práctica.
Creo que yo que al ver esto confirmo que no hay karma tan negativo que la pureza de la practica no pueda cambiar, no hay dudas que la fe en el método y la constancia no disipen, y no hay trabajo que la Shanga (comunidad) unida no pueda realizar.
Querida familia, amigos del corazón , querida Shanga, querida maestra, que cada pequeño merito que podamos crear al estar presentes y que cada pequeño gozo lo dedicamos a todos ustedes y a todos los seres. Que alcancemos la iluminación, la felicidad libre de todo sufrimiento y la paz.
Que podamos ser capaces de desarrollar en nuestro interior un poderoso sentimiento de amor y compasión por cada ser sintiente
Gracias por dejarme compartir con ustedes este hermoso momento les hago llegar un poco del rostro del amor, la presencia de lo supremo y la capacidad de la voluntad.
Usted esta en la categoría: Audio-video


1 Comment Add your own
1. Diana Luz Sánchez F. | Mayo 21st, 2008 at 8:48 pm
Alicia:
Compartí contigo el retiro de Damcho en Cancún el año pasado. Soy la más flaquita de las compañeras de la sangha de Xalapa, para que me identifiques.
Quiero decirte que me gustó mucho tu hstoria sobre Pasam. Qué bueno que puedan, tanto tú como Nangpel, compartir algunas de las experiencias que viven allá, pues para nosotros es un mundo totalmente inimaginable, y de esa forma nos acercan a él.
Me regocijo de que estés allá tan lejos, persiguiendo tu propósito de comprometerte de la manera más profunda con el dharma.
También quiero decirte que en la sangha de Xalapa ya te adoptamos como una más de nosotros. Desde acá también haremos dedicatorias para Pasam en nuestras prácticas.
Sigue escribiéndonos.
Con cariño
Diana Luz
Deja un comentario
Algunos códigos en HTLM:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>
Trackback this post | Subscríbete para comentar via RSS Feed