Nuestra compañera Alicia manda esta historia desde Kopán

Mayo 19, 2008

Un verdadera historia de amor.

En medio de  la hermosa vida que tiene Kopán, un monasterio que vive intensamente su practica espiritual, en donde la ardua pero hermosísima  labor de orar y trabajar por  todos  los seres sintientes  de  todos los reinos comienza a las  4:30 de la mañana con una puja de las 21 Taras y  las oraciones  preliminares. La actividad continúa durante  todo el día mezclada con clases  de cultura general, filosofía, budismo, cursos de Lam-Rim, retiros etc. Entre  ofrecimientos, practicas , coras  y memorización de  textos, luego para empezar a terminar el día, los cantos de los monjes que  estremecen  el  corazón no solo por  lo bello,  que lo son, si no por  la gran cantidad de Testosterona como diría  Nangpel La , pues los gritos  se  dejan  oír desde la Gompa principal hasta  nuestro edificio que  se  encuentra en la parte final del  monasterio alrededor de las siete; esto avisa que la  hora de la cena  ha llegado, no así  la hora  de  descansar pues  la labor continua   hasta cerca de las  diez de  la noche cuando  se puede  encontrar a los monjes  fuera  de la gompa  principal practicando Debate, una  practica budista que prueba  la habilidad de estos para debatir los textos filosóficos; al  final no  falta el monje  impetuoso que  dará coras (vueltas en  el  sentido  del reloj  a la  estupa  de  Kopán) u ofrecerá una  ofrenda  de luces.

En medio  de todo este movimiento, una  historia de amor  se desarrolla en la clínica de Kopán, una  historia que  vale la pena  contar y sentir,  el solo hecho  de vivirla de cerca  le da sentido  a toda la teoría para vivir el amor  en la practica.

Lhundrup  Pasam y Lhundrup Lektrup son dos niños de 11 años de  edad, monjes los dos o como  les llaman  aquí, Lamas. En enero de  este año  les fue  detectada Tuberculosis Meningitis, la  cual atacó  sin misericordia sus  cuerpecitos, dejando a  los dos en estado de coma, con casi nulas esperanzas de  vida y con sus facultades mentales dañadas; el  medico que apoyo su tratamiento, diagnosticó que no había nada  por hacer, tal  vez dar  apoyo a las  mamas, mientras lo inevitable  sucedía.

Así  conocimos Nangpel y yo a  Lhundrup Pasam;  se encontraba postrado en cama, la  mitad  del tiempo sedado y la otra   mitad sufriendo de  dolores en su  espalda, piernas y cuerpo en general,  esto era evidente  por su llanto  desconsolado durante el  día o la  noche, y a pesar de que las condiciones de la clínica son increíblemente precarias, para la mamá de Lhundrup Pasam es un maravilloso lugar para cuidar a su  hijo, ya que  el  monasterio le provee de este  espacio, de  los  medicamentos y de los alimentos.

Jangen Tama  la mamá de Pasam que cuida  de él día y noche sin más ayuda que su mala, sus oraciones y  cantos hace suceder los milagros día tras día, su  enorme  fe ha  sido  para  nosotros fuente  de inspiración y entereza,  su inquebrantable voluntad y lucha nos  muestran el valor del amor, la compasión y la  practica; esto es Dharma puro en acción. La belleza  de su corazón no tiene limites y  la fuerza  de su amor no conoce cansancio.

A Pasam se le  había diagnosticado estado  vegetativo, sus  piernas y  brazos habían  perdido por  completo su tono  muscular y constantes calambres lo agobiaban, su madre no reconoció jamás  la derrota y mientras  recita Om Mani Padme Hum  cubre  al pequeño con el humo del incienso  antes de  darle  el  medicamento, frota con aceite  amarillo azafranado todo el cuerpo de Pasam , una y otra y otra  vez.  Le canta mientras duerme toda  clase de  mantras, lo mima beso tras  beso, caricia  tras caricia y  le pide  reaccionar; le habla fuerte cuando se queja y lo toma entre sus brazos abrazando su  dolor, no da tregua , ni  descanso, ni desaliento. Cada día le gana terreno a la enfermedad y  empieza a  ganar la  batalla.

Estas  semanas al lado de Lhundrup Pasam nos han dado la enseñanza más  fuerte  de  la  fe  en  el Buda , la confianza  en el Dharma y la fuerza  de la Shanga; hemos  llegado a prestar nuestra ayuda y  hemos recibido felicidad tras  felicidad. Nuestra la labor ha sido muy pequeña y nuestra ganancia  enorme, hemos tenido la fortuna de  ver  como  sale adelante  este  chiquito, en días pasados le llevamos una  pelota que le devolvió el  espíritu  del  juego  que tiene  cualquier niño y a la mamá la risa  que una madre tiene cuando ve la felicidad de su hijo. Sus manos cada vez son más fuertes con la izquierda puede sostener y  atrapar la pelota, comer una  galleta o plátanos, pasar lentamente las cuentas del mala y lo más  hermoso puede acariciar nuestro rostro con tanto amor y  ternura como la  del mismo maestro. Con sus  piernas empieza a tener reflejos , con su rostro hace muecas  para  nosotros y con su corazón nos regala toda la fe y alegría que podemos necesitar al  ver como, cada vez que recitamos para el  la toma  de  refugio, los  ofrecimientos de mandalas o la oración de peticiones a Lama Tsongkapa, su rostro se ilumina y sonríe

Cada día estar  con Pasam y su madre  es una lección de amor y paciencia; y mientras  nosotros tratamos inexpertamente  de ayudar con nuestro esfuerzo y  alegría ofreciéndole un baño, un masaje, la recitación de mantras o solo la presencia para que su  madre pueda  salir uno momentos  a tomar aíre fresco o  descansar- su descanso es  ir a la estupa a seguir orando. A cambio de esto tan  pequeño ellos bañan nuestros  momentos  de escepticismos de fe, le dan un masaje  a nuestra voluntad, disipan con su  esfuerzo nuestro cansancio y endulzan con su sonrisa  nuestra práctica.

Creo que  yo que al ver esto confirmo que no hay  karma  tan negativo que la pureza de la  practica no  pueda cambiar, no hay  dudas que  la  fe en el  método y la constancia no  disipen, y no  hay trabajo que la Shanga (comunidad) unida no  pueda realizar.

Querida familia, amigos del corazón , querida Shanga, querida maestra, que cada pequeño merito que podamos  crear al estar presentes y que cada  pequeño gozo lo dedicamos a todos  ustedes y a todos los seres. Que alcancemos la iluminación, la felicidad libre de todo sufrimiento y la paz.

Que podamos ser capaces de  desarrollar en nuestro interior un poderoso sentimiento de amor y  compasión por cada ser sintiente

Gracias  por dejarme compartir con ustedes este hermoso momento les  hago llegar un poco del rostro del amor, la presencia de lo supremo y la capacidad de la voluntad.

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1 Comment Add your own

  • 1. Diana Luz Sánchez F.  |  Mayo 21st, 2008 at 8:48 pm

    Alicia:

    Compartí contigo el retiro de Damcho en Cancún el año pasado. Soy la más flaquita de las compañeras de la sangha de Xalapa, para que me identifiques.

    Quiero decirte que me gustó mucho tu hstoria sobre Pasam. Qué bueno que puedan, tanto tú como Nangpel, compartir algunas de las experiencias que viven allá, pues para nosotros es un mundo totalmente inimaginable, y de esa forma nos acercan a él.

    Me regocijo de que estés allá tan lejos, persiguiendo tu propósito de comprometerte de la manera más profunda con el dharma.

    También quiero decirte que en la sangha de Xalapa ya te adoptamos como una más de nosotros. Desde acá también haremos dedicatorias para Pasam en nuestras prácticas.

    Sigue escribiéndonos.

    Con cariño

    Diana Luz

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